La incorporación de las tecnologías al ámbito educativo permite
potenciar los modelos de educación a distancia ya existentes y la creación de
nuevas propuestas con fines de desarrollo profesional y de formación
permanente, donde el uso combinado de métodos pedagógicos y de materiales
de autoaprendizaje, con el uso de diversas tecnologías, posibilita procesos
educativos y comunicacionales que implica el acercamiento entre los agentes
involucrados en la enseñanza aprendizaje (Ávila, P. 1999).
Durante la Revolución Digital, la escuela tradicional que data entre el
siglo XVII a XIX inicia una transformación monumental. Las Tecnologías de
información y las comunicaciones se convierten en impulsores de cambio en la
Educación, sin embargo, aceptar lo tecnológico no es fácil cuando la pedagogía
considera el fenómeno educacional como un hecho y como una actividad humana, la
historia de la educación hasta ahora había considerado aspectos en su mayoría
filosóficos, sociológicos, económicos pero nunca tecnológicos (Yong, E.
2013)
En la actualidad, cuando nos vinculamos a través de
distintos procesos y experiencias de aprendizaje mediante la aplicación de las
Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, observamos que existen
varios términos (algunos de ellos sinónimos o con alto grado de acercamiento en
su significado, en lo semántico) que tratan de definir de alguna forma, estas
nuevas modalidades de Educación a distancia (Tedesco Alicia, 2006); Entre los
términos más significativos tenemos e-Learning,
educación virtual y educación en línea.
Estos términos tiene en común
que son procesos de enseñanza-aprendizaje que se llevan a cabo a través de
Internet, caracterizados por una separación física entre profesorado y
estudiantes, pero con el predominio de una comunicación tanto sincrónica como
asincrónica; a través de la cual, se lleva a cabo una interacción didáctica
continuada. Además, el alumno pasa a ser el centro de la formación, al tener
que autogestionar su aprendizaje, con ayuda de tutores y compañeros.
Este tipo de Educación enmarca la utilización de las nuevas tecnologías,
hacia el desarrollo de metodologías alternativas para el aprendizaje de alumnos
de poblaciones especiales que están limitadas por su ubicación geográfica, la
calidad de docencia y el tiempo disponible (Álvarez Roger, 2002).
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se han
convertido en una herramienta insustituible y de indiscutible valor y
efectividad en el manejo de la información con propósitos didácticos (Canós y
Mauri, 2005). Las fuentes de información y los mecanismos para distribuirla se
han informatizado y resulta difícil poder concebir un proceso didáctico sin
considerar esta competencia docente, debido a las múltiples posibilidades que
estas proporcional en los procesos de enseñanza aprendizaje.
No cabe ninguna duda de que las TIC están llamadas a alterar
profundamente la docencia. Pero para que ello suceda, para que los
cambios no se queden en una mera alteración del soporte habrá de producirse una
auténtica revisión del uso que actualmente se les está dando. Debemos tener en
cuenta que hay una diferencia abismal entre tecnologías cerradas (como los
CD-ROM) y tecnologías abiertas como la video-conferencia, el correo electrónico
e Internet. Así, la incorporación de las TIC a la enseñanza requiere un cierto
nivel de competencia técnica, sin considerarlas meros contenedores de
información (Canós, Ramón y Albaladejo, 2007). Las posibilidades de su uso son
monumentales, depende de nuestra destreza y aptitud frente al cambio que estas
generen un impacto real en los procesos educativos.
Las nuevas tecnologías hacen posibles nuevas modalidades de enseñanza
aprendizaje. Sobre todo, la enseñanza a distancia o semipresencial. Pero
requieren igualmente de nuevas competencias en profesores y alumnos para que
dichas fórmulas resulten exitosas. Exige de los profesores (aparte de las
competencias técnicas básicas a las que antes me he referido) nuevas
competencias tanto en la preparación de la información y las guías de aprendizaje
como en el mantenimiento de una relación tutorial a través de la red. Exige de
los alumnos junto a la competencia técnica básica para el manejo de los
dispositivos técnicos, la capacidad y actitudes para llevar a cabo un proceso
de aprendizaje autónomo y para mantener una relación fluida con su tutor
(Canós, L. y Mauri, J. 2005)
La incorporación de las nuevas tecnologías debería constituir una nueva
oportunidad para transformar la educación y optimizar la calidad de los
aprendizajes de los alumnos, aunque por sí mismas las TIC no mejorarán la
enseñanza, se requiere de la presencia de una serie de agentes (docentes,
directivos, personal administrativo y de apoyo) que contribuyan a mantener un
clima que esté articulado a través de lo académico, y de esta forma el docente
se convierta en un agente encargado de construir ambientes innovadores
seleccionando las estrategias y las TIC adecuadas para que entre los
estudiantes se establezcan relaciones cooperativas.[1]
En conclusión La inclusión de las TIC en la vida institucional no
es automática, Es necesario pensar los modos en que se institucionalizan, tanto
en el PEI, como en la planificación docente y en la gestión de la enseñanza en
el espacio concreto del aula, se hace necesario que el docente se apropie de
las herramientas y las convierta en factores de cambio en los procesos de
enseñanza aprendizaje.
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